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¡Bien!, por el Ministerio de Cultura

Publicado en Todo Incluido, hace 2 días

«Los medios de comunicación social, públicos y privados, deben contribuir a la formación ciudadana…» .( Constitución República Dominicana, Art. 63)

Hace apenas días, el Ministerio de Cultura emitió una resolución, mediante la cual se persigue regular el uso de la lengua en los medios de comunicación, durante la transmisión de espectáculos públicos, radiales o televisivos.

Fundamentada en varios artículos de nuestra la Constitución, la referida disposición tiene por finalidad reforzar la formación ciudadana y proteger la dignidad humana ; regular el funcionamiento y las responsabilidades de los medios de comunicación; prohibir el uso del lenguaje explícito y cualquier influencia malsana que perturbe el desarrollo armónico de la niñez y la juventud dominicana ; y fomentar, en las transmisiones,  las buenas costumbres cívicas y ciudadanas, el respeto a la moral social, la dignidad humana y los vínculos familiares.

Valoro y apoyo en todas sus partes el contenido de esta medida, por cuanto entiendo que la lengua debe utilizarse para iluminar, edificar, elevar y forjar conciencia y valores positivos, especialmente en niños, jóvenes y adolescente.

Porque los medios de comunicación social, “mas media” o medios de información, como sería lo más apropiado denominarlos, se sitúan dentro de lo que la teoría pedagógica llama «Poderes educativos «, entendiéndose como tales, todas aquellas instituciones u organismos que ejercen influencia educativa en el individuo. O, como bien los define Francisco Larroyo, son las “Agencias que más activamente influyen en la formación de las nuevas generaciones”.

Aporo la medida, porque la prensa, la radio y la televisión deben tener siempre como propósitos fundamentales, en sus agendas programáticas, orientar, formar, educar, fomentan verdaderos valores y no incentivar contravalores en las mentes a veces ingenuas del público preceptor.

Porque no es posible que sigamos escuchando la desastrosa pronunciación, vulgaridades, exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar noticias a través de la radio, la televisión y los canales de YouTube. Es tal la gravedad del caso, que lo que una vez se consideraban vulgaridades o “malas palabras”, hoy han pasado a formar parte del léxico común, vale decir, se han “lexicalizados”.

Porque la depravación léxica en los medios de comunicación de la República Dominicana, si no extinguirla, hay que reducir o controlar el progresivo ritmo ascendente que ha alcanzado en los últimos años. Meced a este juicio, afirmaba yo, hace dos años en unos de mis artículos publicados en este mismo medio, lo siguiente:

«Contrario a lo que debería ser su verdadera función, en el uso cotidiano de la lengua en nuestros medios de comunicación se leen y escuchan las más sorprendentes y hasta jocosas irregularidades léxicas, fonéticas, semánticas, sintácticas y morfológicas. Imperan en ellos los vulgarismos, novismos, el estilo coloquial y frases que se apartan por completo del registro estándar de la lengua. Medios en los que a la hora de informar se prestigia el contenido y descuida la forma, creando así las condiciones para que los hablantes copien e integren a su caudal lingüístico los   frecuentes desatinos que a través de ellos leemos y escuchamos… De ahí que en las cabinas de radio y televisión se hable como si se estuviera en el banco del parque, en las gradas del estadio o en la esquina del barrio…» ( 5/11/2022)

Por eso celebro celebro y apoyo de manera decidida la medida tomada por el Ministerio de cultura. Y por eso entiendo que todos los sectores de la sociedad dominicana, comprometidos con la educación, la cultura, la moral y las buenas costumbres, deben también sumarse a ese apoyo.

Se trata de una medida que mucho antes debió tomarse para que el mal no alcanzara los elevados niveles en los que actualmente se encuentra; pero que quizás por miedo o razones políticas no se tomó. Fue lo que sucedió, por ejemplo, con un veterano comunicador y comentarista de un famoso programa de opinión que se transmite todas las mañana en una emisora de la capital, quien a pesar de ser el pionero y principal propulsor de las vulgaridades en la radio, el Ministerio de Cultura, a través de la Comisión de Espectáculos Públicos nunca se atrevió a sancionarlo de manera ejemplar; porque, al parecer, a dicho comunicador, fallecido hace diez meses,  las autoridades y los políticos le temían “como a Satanás”

Por último, debo reiterar que celebro la resolución emitida por el Ministerio de Cultura, porque como también lo he manifestado en otra oportunidad:

«La lengua jamás debe utilizarse para ofender, golpear, humillar, denigrar, destruir o lacerar dignidades ajenas. Nunca olvidar, apropósito, las sabias palabras de la insigne poetisa, maestra y Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral (1889 -1957): “Todo puede decirse; pero hay que dar con la forma. La más acre reprimenda puede hacerse sin deprimir ni envenenar un alma”. La lengua, en fin, debe emplearse para estrechar las relaciones humanas y contribuir al desenvolvimiento o desarrollo de un mundo cada vez mejor»

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