
Publicado en Nacionales, hace 2 días
Santo Domingo.- El abogado y dirigente político Pelegrín Castillo, primer vicepresidente de la Fuerza Nacional Progresista (FNP), afirmó que el actual orden internacional basado en la globalización, el multilateralismo y las cadenas de suministro integradas ha colapsado, dando paso a un escenario de profundas tensiones geopolíticas, reconfiguración de poder y riesgos crecientes para las naciones más vulnerables, entre ellas los países de América Latina y el Caribe.
Castillo sostuvo que el sistema global que emergió tras la caída de la Unión Soviética descansó sobre pilares que hoy se encuentran erosionados, como el multilateralismo, el poder blando y la idea de mercados globales autorregulados. A su juicio, crisis como la del COVID-19, los conflictos energéticos, la guerra híbrida entre potencias y el fracaso reiterado de misiones internacionales en países como Haití evidencian el agotamiento de ese modelo.
El dirigente analizó el impacto de los cambios en la política internacional sobre la estabilidad regional y el futuro de las democracias.
En ese contexto, Castillo señaló que organismos multilaterales como las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio han perdido efectividad real para resolver conflictos, garantizar la seguridad internacional y promover el desarrollo, lo que ha derivado, según explicó, en estados fallidos, guerras prolongadas y un uso instrumental de las ONG y agendas ideológicas para debilitar la soberanía de los Estados nacionales.
El dirigente político atribuyó parte de esta crisis a la alianza estratégica que durante décadas mantuvieron Estados Unidos y China, conocida como “Chimerica”. Esta permitió un crecimiento acelerado, pero generó dependencias críticas en cadenas de suministro, tecnologías estratégicas y recursos energéticos. Indicó que la ruptura de ese esquema ha dado paso a una competencia abierta entre potencias como Estados Unidos, China y Rusia.
Castillo también advirtió sobre lo que definió como el fracaso del multiculturalismo y el avance de nuevas corrientes ideológicas, como el transhumanismo y el tecnofeudalismo. Según afirmó, buscan reconfigurar la condición humana mediante el uso de tecnologías como la inteligencia artificial. Indicó que esto genera riesgos de control social, pérdida de pensamiento crítico y manipulación masiva.