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Democracia conveniente (A propósito de las elecciones)

Publicado en Todo Incluido, hace 3 semanas

Recién finalizado el encuentro electoral del pueblo dominicano, es menester llevar a reflexión «las cualidades» que deben tener estos eventos tan importantes para el destino de los pueblos.

La democracia es el poder del pueblo, la voluntad y el deseo que esté manifiesta porque, este o aquel, sean los elegidos para dirigir la administración y los asuntos de una nación o estado. Es la forma en que todos nos dirigimos, boleta en mano, a indicar, de forma secreta, quién considero es… el que es.

La emoción lleva a muchas personas a votar por sus amigos o relacionados más cercanos, ya que, «lógicamente» son a quienes mejor conocen. Sin embargo, cuando el asunto se va expandiendo y nos hacemos, mucha gente desconocida, solo nos queda mirar la propaganda, escuchar a través de la radio o televisión «las ofertas» y todo ese teatro que tienen que hacer los candidatos.

Luego vienen otros «detalles» que nos van involucrando y entre ellos, el más común es «el beneficio personal» que recibiré, si fulano «llega»… Así la democracia se va tornando en un negocio y un juego de intereses que terminan con minar la credibilidad de la misma.

La ceguera y sordera se hace presente en estos «avivatos» capaces de vender su alma al diablo con tal de conseguir su objetivo, el poder. Lo peor es que la mayoría, que no tienen «ese ánimo cruzado» se van desencantando y pierden la credibilidad por la democracia, lo que la va haciendo «obsoleta»…

Casi el 50% no participo en las elecciones del 2020, y aunque desconozco los datos de estas presentes, llegara rosando al 40%. Los dominicanos que viven en el exterior alcanzan el número más alto de abstención, de casi 3 millones, solo unos 400 mil ejercerán el sufragio.

La democracia, en este caso, llega a ser un poder de minoría, donde la voluntad se reduce a unos cuantos, los que esperan ser recompensados de alguna manera…

Los puestos de trabajo que brinda la administración publica, es decir, el gobierno, no tienen una consistencia sólida, ya que fluctúan entre 800 mil a más de dos millones. Una cifra desconcertante para un país de apenas 10 millones de habitantes.

Tomando en cuenta un aproximado de millón y medio de empleados del gobierno, podríamos deducir, sin temor a equivocarnos, que los principales partidos políticos que se disputan la administración pública, se nutren de toda esta empleomanía a modo de chantaje para conseguir «seguidores» o «afiliados».

Las cifras así lo demuestran cuando vemos que, estos cuentan con un volumen sólido, equivalente a esos mismos puestos de trabajo a los que tiene capacidad el gobierno de pagar. Toda una democracia conveniente donde los perdedores se verán desempleados por unos años a menos que «transfieran» su «ideología política» al nuevo «papa upa de la matica»…

El alto grado de ausencia de votación de los dominicanos en el exterior, un 80% aproximadamente, así delata a «esa democracia conveniente» que no logra ejercer influencia en estos. ¡Se les importa un bledo! Ya que no dependen de la influencia del estado.

Así vamos abandonando el país a depredadores y creando individuos no interesados en el bienestar de la patria, sino más bien de sus bolsillos. Un manjar dispuesto a la corrupción y el atraso.

Mi aspiración mayor, de este nuevo gobierno, es que pare esa «bola» de interés que mantiene a vividores y astutos chupando de los recursos del estado. Que acabe de «despolitizar» al dominicano y que emplee a verdaderos talentos en todos los puestos del estado. Personas capacitadas y no a «tigres» que buscaron votos.

Y a esos dominicanos ávidos de sangre monetaria, que reflexionen que cada vez que van a votar escojan lo mejor para todos y no para «su grupo de cuatreros». Alguien tiene que frenar el desamparo y la ambición que va en contra de la mayoría. Y la mayoría, que no vota, tiene que participar para escoger a lo mejor de su pueblo.

Solo así podríamos entender una democracia fértil y efectiva. Solo así nos libraremos de, una democracia «conveniente». ¡Salud! Mínimo Conveniero

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