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¿Pérdida de competitividad de puros criollos?

Publicado en Económicas, hace 4 años

Santo Domingo.- Desde la década de los años noventa, los puros o cigarros dominicanos iniciaron un crecimiento sostenido en sus volúmenes y valores exportados principalmente a través de empresas instaladas en los parques de zonas francas del país.

Los puros se confeccionan del tabaco, planta autóctona americana y tres tipos de hojas forman su contenido, las que se denominan tripas que se colocan dentro, luego viene el capote, que es la hoja que cubre a la tripa, y al final la capa u hoja envolvente que es la que va por fuera.

Las hojas que componen las tripas y el capote es lo que más se produce en el país y en menor escala la capa que requiere un tipo de suelo, microclima y humedad especiales cuyas plantas puedan producir hojas uniformes de textura suave y sedosa. La capa se clasifica de acuerdo a los colores, lo cual identifica su fuerza, ligereza y sabor en la fumada. La elaboración del puro hecho a mano en sus distintos procesos hasta la fase final de su acabado, es un arte que se adquiere a lo largo del tiempo y por generaciones, de familias que han dedicado su esfuerzo a su cultivo, confección y consumo, constituyéndose en una cultura en el valle del Cibao promotora en el pasado de revoluciones liberales.

En una reciente intervención aparecida en este diario el Ministro de Agricultura Osmar Benítez, señaló que más de 100,000 personas dependen del sector tabacalero y más de 350,000 en actividades vinculadas. Existen 3,000 productores agrícolas y 93 empresas dedicadas a su elaboración. Aporta unos RD$20,000 millones al fisco y se exportan unos 6, 600 millones de unidades de puros, de los cuales un 20% es elaborado de manera artesanal, los llamados premium, cuyo mercado principal de exportación son Estados Unidos.

En el año 2000 cuando las exportaciones de zonas francas superaron por primera vez US$1,000 millones, las exportaciones de puros alcanzaron un valor de US$318 millones, representando el 6.7% del valor total exportado por las zonas francas en ese año.

Para 2017 los puros habían más que duplicado esa participación al 14.4% aportando divisas por valor de US$794 millones, creciendo 150% durante ese período. Estos datos deberían de llenarnos de optimismo en cuanto a la favorable evolución de ese importante renglón de nuestras exportaciones, el cual constituye en la actualidad la principal exportación agroindustrial.

La revista bimestral Cigar Aficionado, editada en New York, y que para los amantes del tabaco, especialmente de los cigarros, es una lectura obligada para conocer los cigarros mundiales que tienen las mejores clasificaciones por categoría, y que además brinda las informaciones mas actualizadas sobre comercialización, actividades sociales y de promoción y artículos especializados en el tema, trae unos datos en su edición de julio-agosto, que debería alertar y poner en acción a las autoridades dominicanas. En la página 123 aparece un artículo con el título Nicaragua No 1 de Gregory Mottola, con una gráfica y comentarios realmente desalentadores en cuanto a la participación de los puros dominicanos en el mercado estadounidense.

Presenta el comportamiento en volúmenes de las exportaciones de los cigarros premium dominicanos y nicaragüenses al mercado de EE.UU. durante  2013-2017. En 2013 la totalidad del volumen vendido entre ambos fue de unos 248 millones de cigarros representando las ventas dominicanas el 52% (129 millones) ocupando el primer lugar en ese mercado. Durante 2016 el país pierde el liderazgo cayendo las exportaciones a unos 115 millones de unidades, una caída del 11%, mientras que ya en el 2017 el volumen de ventas nicaragüenses se elevaba a 150 millones de unidades de 120 millones en 2015, incrementándose en 25% en tan solo 2 años. En 2017 Nicaragua consolida el liderazgo vendiendo el 45% del total de los 330 millones de cigarros comercializados en el mercado estadounidense.

La revista señala que las tiendas de ventas de cigarros en EE.UU.están repletas de marcas nicaragüenses, como Padrón, Joya, Oliva, entre otras. Señala que por años el liderazgo estuvo en manos de República Dominicana pero que la mayoría de los fumadores americanos de cigarros está aumentando su apetito por los nicaragüenses, perdiendo los dominicanos su liderazgo.

Esta pérdida de mercado en dos años representa US$100 millones adicionales dejados de exportar en 2016, y US$150 millo en 2017. Valores realmente impresionantes, en un mercado cercano que habíamos conquistado después del desplazamiento de los habanos por el bloqueo a Cuba.

En cuanto a las clasificaciones por categorías de cigarros que presenta la revista, Cuba se lleva la mayor calificación, 94 con un Churchill, adicionando dos mas en Figurado y Robusto y Nicaragua obtiene tres de los topes, en Corona Gorda, Panetela y la mejor compra en calidad y precio. República Dominicana solo alcanza un premio mayor en la categoría de Doble Corona.

El enorme esfuerzo desplegado por el presidente Danilo Medina para mejorar la competitividad de nuestras exportaciones eliminando trabas burocráticas y creando instrumentos institucionales que agilicen y promuevan políticas coordinadas y coherentes en alcanzar dicho objetivo, no se puede ver empañado en el hecho de que el país pierda su principal mercado de venta de cigarros por pérdida en las ventajas comparativas o por la poca efectividad en el mercadeo para promover nuestro producto.

En las 137 páginas del contenido de esa revista repleta de anuncios de promoción de los cigarros nicaragüenses solo aparecen tres páginas de promoción de tres empresas de reconocidos cigarros dominicanos. También para disfrutar a plenitud una buena fumada, se promocionan diferentes marcas de bourbon, tequilas, Scoth, licores y rones, pero sin ningún anuncio de los rones especiales de reserva dominicanos.

Advertencia
Las autoridades nacionales deben estudiar seriamente los factores que están sirviendo de soporte para una expansión tan rápida de los cigarros nicaragüenses en el mercado estadounidense desplazando la participación de los puros dominicanos.  Si existen incentivos adicionales, o si es que ha disminuido la calidad de nuestros puros, y por qué. Y buscarle rápidas respuestas y soluciones. El país no puede darse el lujo de perder un cercano gran mercado que no solo ofrece divisas, sino que es soporte de una importante cantidad de empleos e ingresos en nuestras familias y economía. No podemos soñar en conquistar mercados lejanos cuando los cercanos tradicionales se nos están escurriendo rápidamente de nuestras manos.

En 1977 siendo economista asignado por el Banco Central al Asesor Económico del Poder Ejecutivo Carlos Seliman, fui instruido por el presidente Balaguer para que junto al director del CEAGANA César Álvarez Valera, lográramos alcanzar un acuerdo de asistencia técnica con el Instituto Cubano de Investigación de los Derivados de la Cana de Azucar (ICIDCA) bajo el auspicio de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). El acuerdo fue firmado por los dos designados dominicanos, con Luis Galves Taupier, director general del ICIDCA, en la Habana, al final de ese año. En 1971 el presidente Balaguer había alertado al país sobre las posibles pérdidas de nuestra cuota azucarera en el mercado estadounidense, principal exportador de ese bien a ese mercado después del bloqueo a Cuba, por el surgimiento de los edulcorantes del maíz, sustituto del azúcar de caña en la industria de dulces y refresquera estadounidense, la mayor demandante de edulcorantes. Una forma de enfrentar el peligro que se avecinaba para el sostenimiento del sector cañero era la búsqueda de cooperación internacional para aprovechar los subproductos de la caña, que en Cuba superaban la centena de derivados. Se realizaron luego varios encuentros en Santo Domingo y la Habana para la coordinación de los trabajos, pero este acuerdo fue suspendido por el gobierno del presidente Guzmán, el cual pudo haber tenido sus razones políticas para tomar dicha decisión.

Una década después, la industria azucarera dominicana que fue nuestra principal agroindustria de exportación superando en algunos años los US$400 millones de esa época, se encontraba en franco deterioro con una caída sustancial en su cuota azucarera, la miseria ensanchándose en sus regiones y frenando el desarrollo económico y social de nuestro país. Hoy la mayoría de los ingenios azucareros están cerrados.

Tabaco
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 En una reciente intervención aparecida en este diario el ministro de Agricultura, Osmar Benítez, señaló que más de 100,000 personas dependen del sector tabacalero y más de 350,000 en actividades vinculadas. Existen 3,000 productores agrícolas y 93 empresas dedicadas a su elaboración. Aporta unos RD$20 mil millones al fisco y se exportan unos 6,600 millones de unidades de puros, de los cuales un 20% es elaborado de manera artesanal (premium).

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