Publicado en Nacionales, hace 20 horas
Según Santana, el Estado y la sociedad deben comprometerse a mejorar las condiciones de las cárceles, garantizando la dignidad de los privados de libertad y promoviendo su rehabilitación efectiva.
El funcionario destacó que se requiere personal especializado para la gestión de los centros penitenciarios, dejando de lado la idea de que sean dirigidos por policías o militares, quienes no están formados para esta labor.
Así mismo, señaló la urgencia de contar con infraestructura adecuada que permita implementar programas de educación, rehabilitación y ocupación obligatoria para los reclusos.
La sobrepoblación carcelaria y el hacinamiento son problemas urgentes que requieren atención inmediata
Esto significa que aproximadamente 9,000 reclusos están en condiciones de hacinamiento, y 4,500 de ellos duermen en el suelo, lo que evidencia la necesidad de una intervención inmediata para mejorar las condiciones de habitabilidad en las cárceles.
En ese sentido, Yanis Mejía, presidenta del Colegio de Psicólogos, subrayó la importancia del apoyo en salud mental dentro del sistema penitenciario y resaltó el trabajo conjunto de su gremio con ONAPREP para fortalecer la asistencia psicológica en los recintos penitenciarios.
Asimismo, la doctora Isa Medina, encargada de los programas ocupacionales y productivos en las cárceles, destacó la importancia de ofrecer actividades que permitan a los privados de libertad desarrollar habilidades laborales y educativas. Estos programas no solo mejoran su calidad de vida dentro de los centros, sino que también incrementan sus oportunidades de reinserción social una vez cumplan sus condenas.
La sobrepoblación carcelaria y el hacinamiento son problemas urgentes que requieren atención inmediata
La reforma del sistema penitenciario dominicano es un desafío que requiere la colaboración de diversos sectores de la sociedad.
La inversión en infraestructura, la formación de personal especializado y la implementación de programas de rehabilitación son pasos fundamentales para garantizar que las cárceles dejen de ser espacios de hacinamiento y violencia, y se conviertan en centros de reinserción y transformación social.