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Senador Victoria Yeb condena acción de EEUU contra esposa e hijos de Jean Alain

Publicado en Nacionales, hace 3 meses

Santo Domingo.- El senador oficialista por la provincia María Trinidad Sánchez (nordeste), Alexis Victoria Yeb, expresó este martes su desacuerdo a sanciones del Departamento de Estado de EEUU a la esposa e hijos del exprocurador Jean Alain Rodríguez, por supuestos actos de corrupción que se ventilan contra este en el país.

Victoria Yeb cuestionó razones para cargar a los menores de edad de acciones que se le imputan a su padre. “Infracciones a la ley no se transmite por lazos sanguíneos”.

“Yo estoy más que convencido de que nuestra sociedad necesita trabajar de forma intensa para evitar que la corrupción siga penetrando en lo público y privado, pero sobre todo en los hogares dominicanos, evitando así que esta dañe nuestro tejido social, la familia, sin embargo, esto no debe hacerse haciéndose valer de recursos que terminan por cometer las más atroces injusticias, juzgar la familia por un hecho que, en familia, no se ha cometido y, la verdad, soy de los que creo que, en el caso de María Isabel y sus hijos, se ha cometido un exceso”, dijo el legislador durante la sesión de este martes del Senado.

¿Cuál ha sido el pecado cometido por la esposa de Jean Alain, María Isabel Pérez Sallent, y sus dos hijos menores de edad, para recibir la condena que han recibido y que les dejará una secuela de condena moral frente a una sociedad que no repara? ¿Ser la esposa de Jean Alain? ¿Ser hijos de Jean Alain?”, se cuestionó Victoria Yeb.

Victoria Yeb entiende que la decisión de Estados Unidos “está extralimitada porque abarca a su esposa e hijos menores de edad; y es entonces cuando me pregunto ¿Por qué cargar a los hijos las acciones que son imputadas a los padres durante un proceso judicial o viceversa?”.

“Nos parece que, haber querido poner un ejemplo, a partir de este caso, para que, los que están llamados a ser “Referentes Familiares” tengan miedo de cometer los actos de corrupción, ha sido un exceso, reitero, porque nadie debe pagar el precio de la condena por hechos que no cometió y la familia no debe ser arrastrada hacia el precipicio por la desviación de uno de sus miembros”, agregó.

Reflexión íntegra del senador Victoria Yeb

¿Por qué llegar hasta los niños?

Se ha reiterado en múltiples ocasiones, y es cierto, que la corrupción es un cáncer que hay que extirpar como una condición básica y necesaria para salvaguardar los recursos públicos de manera celosa para que se destinen a las áreas que propiciarán el desarrollo.

En la región, los Estados Unidos ha jugado un rol de primer nivel en el combate a la corrupción, el Estado de Derecho y el régimen de consecuencias, por consiguiente, fortalecer la democracia como sistema político que propicia el progreso de los pueblos, pero a la vez con los vehículos institucionales para corregir las deformaciones que puedan darse en las administraciones públicas. Es decir, Estados Unidos ha sido un referente o modelo en el mundo libre prevención de un flagelo que se roba el futuro de los ciudadanos como la corrupción.

Ahora bien, en el marco de un Estado de Derecho donde las responsabilidades penales son individuales, me permito compartir una reflexión con ustedes.

Tras las sanciones del Departamento de Estado de Estados Unidos impuestas al exprocurador general de la República, Jean Alain Rodríguez, le fue cancelado su visado, todo basado en un proceso judicial en donde el Ministerio Público le acusa de encabezar una red de corrupción durante su gestión por apropiarse de fondos que estaban destinado a obras de infraestructuras. Hasta este punto se entiende la decisión de ese órgano estadounidense, no obstante, la decisión está extralimitada porque abarca a su esposa e hijos menores de edad; y es entonces cuando me pregunto ¿Por qué cargar a los hijos las acciones que son imputadas a los padres durante un proceso judicial o viceversa?

Las transgresiones a la ley no se transmiten por los lazos sanguíneos.  Jamás estaré de acuerdo con ello, porque tampoco los padres deben cargar con las imputaciones que les realicen a sus hijos, además de que, no habría que ser abogado y/o estudioso de las leyes de un país para comprender que nadie es responsable por un hecho cometido por otro o por imputaciones que la justicia apunta.

¿Cuál ha sido el pecado cometido por la esposa de Jean Alain, María Isabel Pérez Sallent, y sus dos hijos menores de edad, ¿para recibir la condena que han recibido y que les dejará una secuela de condena moral frente a una sociedad que no repara?

¿Ser la esposa de Jean Alain?

¿Ser hijos de Jean Alain?

Yo estoy más que convencido de que nuestra sociedad necesita trabajar de forma intensa para evitar que la corrupción siga penetrando en lo público y privado, pero sobre todo en los hogares dominicanos, evitando así que esta dañe nuestro tejido social, la familia, sin embargo, esto no debe hacerse haciéndose valer de recursos que terminan por cometer las más atroces injusticias, juzgar la familia por un hecho que, en familia, no se ha cometido y, la verdad, soy de los que creo que, en el caso de María Isabel y sus hijos, se ha cometido un exceso.

Luchar contra la corrupción, consecuentemente, no es solo vigilar que desde la administración pública y el sector privado no se cometan actos indebidos que le cuestan miles de millones de pesos al país, sino también evitar que los padres, que son los primeros maestros de sus hijas e hijos abusen del poder que se les ha conferido para educar a éstos, sin que esa lucha implique sacrificarlos y, por hechos que no cometieron, condenarles por igual.

Es cierto que el corrupto salió de una familia, que quizás también pasó por las mismas aulas y universidades que hoy pasan sus hijos, pero estos últimos no son culpables de la desviación de quien decidió no ser un referente para los mismos, olvidando la importancia de su rol en la familia, lo que representarían como estructura moral básica de la misma.

Insisto en que la medida tomada por la entidad estadounidense es extralimitada porque desvirtúa, hasta cierto punto, la naturaleza de la familia, la principal entidad de cohesión de cualquier sociedad. Debemos de apostar a un modelo de familia apegada a principios y valores y alejar las normas que de alguna forma quiebran eso núcleo social.

Nos parece que, haber querido poner un ejemplo, a partir de este caso, para que, los que están llamados a ser “Referentes Familiares” tengan miedo de cometer los actos de corrupción, ha sido un exceso, reitero, porque nadie debe pagar el precio de la condena por hechos que no cometió y la familia no debe ser arrastrada hacia el precipicio por la desviación de uno de sus miembros.

 ¡El momento es otro, es el de proteger la familia e inyectar valores, no temor! Es momento de inyectar amor, no odio, es momento de creer en ella y no desvalorizarla.

Lo único que nos queda como sociedad, que puede seguir aportando y apostando a las transformaciones que necesitamos para seguir cambiando es la familia, solo desde allí podremos construir mejores sociedades, pero cometiendo injusticias como las que se ha cometido en estos días, será casi imposible lograrlo, porque lejos de transitar un camino que la fortalezca, la estamos debilitando y hasta dándole la espalda.

Nunca es tarde para enmendar un error, y yo espero que esta voz que hoy se levanta desde este hemiciclo pueda servir para que, de alguna forma, se comience a corregir lo que haya que corregir, porque aún es tiempo.

Protejamos siempre la familia, porque solo las naciones que confían plenamente en ellas y en lo que estas pueden hacer por la sociedad en el futuro cercano, logran avanzar con certeza hacia una sociedad más justa, segura e incorruptible.

NUESTRAS EMISORAS